Publicado: 3 de Septiembre de 2017

Las arrugas son los signos externos de las modificaciones que tienen lugar en todos los niveles de la piel, desde la superficie (epidermis) hasta su capa más profunda (la dermis).
En este sentido, las constantes contracciones de los músculos del rostro constituyen el origen de las arrugas de expresión, especialmente en la frente, los surcos nasogenianos, los ojos, etc.  
Asimismo, la renovación más lenta de las células de la epidermis, la degradación de las fibras que sostienen la dermis (elastina, colágeno) y el "adormecimiento" de las células que las producen, los fibroblastos, son responsables de la pérdida de densidad y elasticidad que conducen a la formación de arrugas.

De entre todos los factores responsables de la formación de arrugas, la deshidratación cutánea desempeña un papel importante. De hecho, la piel seca posee una barrera hidrolipídica (asociación de agua y lípidos cuyo papel consiste en proteger la superficie de la piel) de menor calidad. Es, por lo tanto, más frágil ante las agresiones externas. Por otro lado, la piel seca, cuando tiene una profunda carencia de lípidos y agua, pierde con mayor rapidez su materia densa. 
Una piel seca muestra, por lo tanto, más deprisa las arrugas que una piel grasa.

REALIZAR A DIARIO

En caso de que tengas la piel seca, acuérdate de proteger tu piel con un tratamiento hidratante diario. Decántate preferentemente por un cuidado antiarrugas especial para pieles secas que contenga agentes hidratantes y nutritivos.

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