Publicado: 30 de Noviembre de 2016



La ficha del mes: endometriosis


La endometriosis es el crecimiento benigno del endometrio (capa de mucosa que recubre el útero por dentro) fuera de su lugar de origen para asentarse en otras zonas, siendo las más frecuentes el peritoneo pélvico y los ovarios. Ocasionalmente pueden encontrarse lesiones en otras muchas partes como el intestino, vejiga, estómago o pulmón.

El tejido se asienta en forma de placas que reciben distintos nombres: se llaman implantes cuando son pequeñas, nódulos cuando son mayores y endometriomas cuando forman quistes en los ovarios. La endometriosis afecta aproximadamente en torno a un 10% de mujeres en edad fértil, y su origen es todavía desconocido.

Cómo reconocerla: los síntomas
Las manifestaciones clínicas abarcan un amplio espectro, encontrando desde personas asintomáticas hasta formas severas y crónicas con síntomas dolorosos intensos e infertilidad asociada, que requieren varias intervenciones quirúrgicas y para las que no se consigue un tratamiento curativo. Para muchas mujeres, la endometriosis constituye un proceso crónico y recurrente, llegando a ser invalidante para aquellas pacientes con endometriosis profunda, su forma más grave.
En algunos casos, sin embargo, la intensidad de los síntomas no tiene relación con la extensión anatómica de la enfermedad. En general estos son más intensos durante el periodo menstrual y mejoran tras la menopausia y durante la gestación.

⊕ Dismenorrea o dolor menstrual.
⊕ Dispareunia o dolor con las relaciones sexuales.
⊕ Algunas mujeres pueden presentar un sangrado anómalo.
⊕ La endometriosis también puede causar problemas reproductivos. De hecho, en algunas pacientes la infertilidad es el motivo de consulta que permite diagnosticar la enfermedad.
⊕ Las mujeres con endometriosis pueden presentar además síntomas no ginecológicos como son el dolor abdominal o de espalda, dolor al orinar o defecar, o hemorragias (sangrado rectal, en la orina, al expectorar…).